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martes, 28 de septiembre de 2010

"Blasón" (Prosas profanas)

(Ensayo de Paula Santiá y María María Sánchez)
Rubén Darío nos muestra en su obra literaria un quiebre en la concepción de la poesía y una nueva forma de escribir. Este escritor fue el principal precursor de la revolución del Modernismo, en la cual la parte estética, musical y rítmica va a la par del contenido poético en cada poema. Para lograr este cambio radical en la manera de escribir, Darío tuvo influencias del Romanticismo, de los parnasianos y también fue de gran importancia su admiración por los simbolistas. “Blasón” es un poema dedicado a la Condesa de Peralta, mencionada en la última estrofa, pero lo trascendental de este poema es que tiene un símbolo importante del modernismo y contiene significativos rasgos de este movimiento. Darío busca la perfección a través de sus palabras para lograr una musicalidad perfecta, una regularidad en la métrica de las estrofas y el uso de un lenguaje complejo. De esta forma le da un aspecto y un contenido más profundo al poema y más hermoso a los ojos del lector. A través de este ensayo vamos a realizar un análisis detallado del poema “Blasón” que representa  todo lo que caracteriza al modernismo, desde la belleza estética y la sensualidad, hasta la presencia de reminiscencias mitológicas y símbolos.
Si vemos detenidamente estrofa por estrofa, podemos percatarnos de cómo Rubén Darío nos describe la fantástica figura del cisne, relacionándolo y ubicándonos en el siglo XVIII, época de la monarquía francesa. En las estrofas 1 y 2 se le introduce al lector el principal símbolo y personaje del poema, se describe al cisne. Esta imagen es realizada a través de la igualación con distintos objetos; asemeja la blancura del animal con la de la nieve, o el pico rosado con el ágata. En la primera estrofa podemos observar la presencia de un recurso literario, la comparación:
…que abre el sol como un casto abanico…
al igual que en la segunda:
…es su cándido cuello, que inspira
como prora ideal que navega...
Analizando las estrofas 3 y 4 vemos cómo Rubén Darío magnifica la belleza del animal y deja conocer al lector el origen del mismo. Al mencionar a Da Vinci, gran artista del Renacimiento, el autor nos deja inferir que el cisne en realidad representa el arte. En estas estrofas observamos otro recurso literario, la hipérbole:
…su victoria ilumina el Danubio…,
siendo el Danubio el segundo río más largo de Europa. En cuanto a las estrofas 5 y  6, estas prosiguen con la grandeza del cisne, y con la descripción del mismo a través de la comparación. En la estrofa 7, ya el autor nos vuelve a ubicar en el siglo XVIII, en la monarquía francesa. Hace esto mencionando a Pompadour. En las ultimas dos estrofas, la 8 y la 9, Rubén Darío  comienza a despedirse del lector, y nos deja remarcado el hecho que la monarquía debería apreciar más lo que es el cisne, es decir, el arte y la poesía. En estas últimas estrofas encontramos recursos literarios como la reiteración:
…Boga y boga en el lago sonoro…
y la anáfora:
                                             …Donde el sueño de los tristes espera,
donde aguarda una góndola de oro…
Podemos así observar cómo todos estos recursos son utilizados con el fin de exaltar la grandiosidad del cisne, la grandiosidad de la poesía.
Si nos detenemos en la estructura del poema, el mismo consta de nueve serventesios decasílabos, estrofas de cuatro versos de diez sílabas cada uno. Por esta organización podemos afirmar que “Blasón” es un poema de arte mayor. El autor recurre tanto a sinalefas como hiatos y diéresis para lograr la regularidad en la métrica. Por ejemplo, vemos en el siguiente verso el uso de la sinalefa:
lus-trael-a-laeu-ca-rís-ti-cay-bre-ve
Esta búsqueda de la perfección de su obra nos muestra qué tan importante era para Rubén Darío la forma. De esta manera, el poeta trasmite su mensaje no solo por medio del contenido sino también, de la estructura del poema. Gracias al vocabulario específicamente elegido, que también demuestra un gran interés en la regularidad de las estrofas, Darío logra un poema con una rima consonante perfecta del tipo A B A B como corresponde a un serventesio.
Con respecto al vocabulario en sí, el léxico elegido por Darío denota una admiración por lo exótico, una característica del modernismo, haciendo frecuentes referencias a temáticas que implican delicadeza, refinamiento, elegancia como la de las flores (“blancos rosales”), las piedras preciosas (“el ágata”), los animales exóticos (el cisne), la música (“de la forma de un brazo de lira”) y los materiales lujosos (“campos de seda”, “lino” y “armiño”). Además, el poeta hace constante alusión a la mitología (“colinas de Leda”) y a personajes de la realeza o nobles (“Lohengrín”) dándole al poema un aire de divinidad y pureza, el mismo aire que despide el cisne en su andar. Así, Rubén Darío realiza una analogía  entre el animal y el arte; compara la blancura, suavidad, sensualidad, perfección del cisne con la de la poesía. No en vano, el poeta incluye a “Vinci” en su obra como ya hemos mencionado anteriormente.
En cuanto a las características del Modernismo en “Blasón”, podríamos decir que el poema representa perfectamente esta revolución literaria. En primer lugar, “Blasón” cuenta con un símbolo de gran importancia: el cisne. Esta ave es la que Rubén Darío adopta como símbolo por excelencia del arte modernista por múltiples razones: por ser el ave del dios Apolo, ya que este movimiento literario siempre acudió a las fuentes clásicas griegas y latinas; porque encontró en la figura del cisne las características ideales de este movimiento literario (la sensualidad, la nobleza y la aristocracia) y porque el cisne representa, a su vez, la pureza que podemos ver destacada en la blancura de su cuerpo. Podemos ver perfectamente cómo, a lo largo de “Blasón”, el cisne es reiteradamente descripto, y en esta descripción su blancura resaltada:
El olímpico cisne de nieve
Con el ágata rosa del pico
En segundo lugar, Darío menciona a nobles y a reyes para darle al poema esa distinción aristocrática que, como mencionamos anteriormente, es una característica del modernismo:
Blanco rey de la fuente Castalia,
Su victoria ilumina el Danubio;
Vinci fue su varón en Italia;
Lohengrín es su príncipe rubio.
La historia del cisne en este poema está acompañada de reyes así como también de dioses, los cuales brindan al poema un tono sagrado y el decorado deseado del modernismo.
Así, el simbolismo del cisne y la referencia a la nobleza y a la cultura antigua se interponen constantemente. El autor recurre al mito de Zeus seduciendo a Leda, exaltando la sensualidad del cisne al subir a las colinas o senos de Leda para besarla:
Es el cisne, de estirpe sagrada,
Cuyo beso, por campos de seda,
Ascendió hasta la cima rosada
De las dulces colinas de Leda.
En esta cita podemos observar cómo el autor describe al cisne como sagrado y también lo delicado de los movimientos del mismo al relacionar su beso con “campos de seda”.
El cisne es un símbolo de la pureza, lo cual Rubén Darío lo representa a través de la blancura y perfección del mismo. A su vez el mismo cuello del cisne representa una embarcación:
De la forma de un brazo de lira
Y del asa de un ánfora griega
Es su cándido cuello, que inspira
Como prora ideal que naveg.
En esta cita podemos ver también la presencia, que anteriormente mencionamos, recurrente de fuentes griegas, que aquí representan la embarcación que navega.
El cisne es, en fin, la menos terrenal y la más aristocrática de las aves, representa la revelación de la luz nueva y el emblema de la claridad que nace a través de la blancura de su plumaje. Es aristocrática por la pureza de su color blanco nieve y por su asociación con las cosas más delicadas. Rubén Darío resalta la belleza, la forma y elegancia del cisne, sus movimientos sutiles y su perfecta blancura; de Leda destaca la sensualidad, la pureza y lo que la hacen digna de que un dios como Zeus la tome a ella.
Además, podríamos decir que Darío  también utiliza esta analogía entre el cisne y la poesía para expresar su insatisfacción hacia la burguesía por no apreciar este tipo de arte cuando escribe:
Dad, condesa, a los cisnes cariño
Asimismo se puede observar claramente en el poema la trasposición de las artes (otra característica típicamente modernista): en su métrica y rima vemos reflejada la música; en sus descripciones detalladas y perfectas, la escultura; y en el efecto cromático logrado gracias a la adjetivación y comparación, la pintura.
Los temas abordados son también los propios del Modernismo. Se destaca el erotismo y la sensualidad representados principalmente por Leda, por los sutiles movimientos del cisne y por la misma belleza estética del poema. Lo exótico es igualmente recurrente, aparecen múltiples referencias a la mitología de la antigua Grecia que denotan el recurrir a escenarios alejados tanto en espacio como en tiempo. Por último, no tan presente como los anteriores pero igualmente importante, encontramos temas cívicos: Darío utiliza su obra para criticar sutilmente la falta de ambición por la cultura departe de la clase social más alta, la falta de aprecio por el arte del lado de la burguesía.
A modo de conclusión, este gran autor tiene la capacidad de lograr una revolución literaria, en la cual él adopta a un animal, el cisne, como símbolo de la misma. Este ícono y escudo emblemático  es un animal delicado pero majestuoso y presente en los mitos clásicos. Este cisne oculta vitalidad, nobleza y fragilidad, es decir, la inspiración del modernismo, que contribuyen a su vez con la sensualidad en el estilo de Rubén Darío. El poeta logra reunir en “Blasón” la mayoría si no la totalidad de los rasgos distintivos del modernismo: no solo su temática sino también su estructura externa y su vocabulario  denotan una gran influencia tanto parnasianista como simbolista.

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