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martes, 21 de septiembre de 2010

Dos poemas eróticos: "Mía" e "Ite, missa est" (Prosas profanas)

(Ensayo de C. Colomer, J. Lozada y M.Vásquez, con modificaciones)
“Mía” e“Ite, missa est” 

Es posible observar en los diferentes poemas de Rubén Darío una gran variedad de temas y formas de expresarlos, estas distintas maneras hacen que la lectura sea entretenida y que en pocas estrofas el poeta logre un nivel de profundidad inigualable, en nuestro caso haremos un análisis comparativo de los poemas “Mía” e “Ite, missa est”, los dos pertenecen a Prosas profanas.
En primer lugar compararemos la estructura de los poemas, por lo tanto se hablará de la métrica, es decir, de los caracteres técnicos que hacen a una buena y entretenida comprensión de los poemas.
“Mía” está compuesto por cuatro estrofas, las primeras dos tienen cuatro versos y las dos últimas, tres. Todos los versos son hexasílabos llaman la atención al lector, es un sonetillo; en cambio, “Ite, missa est” es un soneto compuesto por dos cuartetos y dos tercetos de versos alejandrinos, estos versos se acentúan en la tercera y sexta silaba en cada mitad de los versos (hemistiquios). Los dos son poemas de rima consonante: “Mía” rima  abba y abab en las estrofas de cuatro versos y cde ced en los tercetos; “Ite, missa est” presenta el esquema ABAB (rima de serventesios) y AAB  CCB en los tercetos; en ambos poemas la rima de los tercetos es encadenada). El primer poema no contiene palabras esdrújulas al final del verso, son todas graves; por otro lado, en el segundo poema  en el 1º y 3º verso de las dos primeras estrofas y en el 3º verso de los tercetos se pueden observar palabras agudas, si bien esto implica una mayor complejidad en la rima, no se pierde la idea que el autor quiere transmitir.
Rubén Darío recurre a diversos recursos para convertir cada poema en una obra preciada, para que desde el punto de vista poético nos llegue y podamos disfrutarlo. Entre estos recursos se encuentran repeticiones en los dos poemas (en “Ite, missa est”, la palabra “labios” es repetida en la segunda estrofa; en cuanto a “Mía” repite la voz que da título al poema y la palabra “llamas”, la cual tiene además una doble connotación); otro recurso que se presenta en los dos poemas es la exclamación (“¡Oh Mía! ¡Oh Mía!”, en el poema “Mía”, y “¡y la faunesa antigua me rugirá de amor!”, donde  evoca a la mitología griega, en el otro poema). Sin embargo hay muchos recursos que no se encuentran en los dos poemas que analizamos, por ejemplo la pregunta retórica en el poema “Mía” (“¿No has de ser entonces/ mía hasta la muerte?) o las sinestesias, a través de las cuales, en “Ita, missa est”, la confusión de sensualidad y espiritualidad  se hace más evidente en las sinestesias, puesto que  la confusión de los sentidos sirve para sugerir ideas como  la tentación (“dulce lira  crepuscular”), el misterio (“sonrisa suave”) o la pasión (“rojo beso ardiente”).
En cuanto al vocabulario el autor siempre busca expresiones específicas y que agreguen significado a las ideas, por ejemplo en “Ite, missa est” Rubén Darío introduce palabras del mundo bíblico y cristiano desde el título, usa además palabras como “hostia”, “profetisa”, “altar”, “sagrada” y “espíritu” con un único propósito: revelar la pureza de la mujer que desconoce el mundo y las sensaciones del amor. Es una mujer es “virgen como la nieve”, tan profunda y tranquila que el poeta no se resiste y quiere besarla, quiere mostrarle y enseñarle esas alegrías y placeres que traen aparejado la pasión y el amor. Por el contrario, en el poema “Mía” el vocabulario no es algo que se destaque, es más bien clásico, sin significados ocultos que puedan provocar una especie de alteración en la lectura del lector, probablemente esta poca relevancia que se le da al vocabulario sea porque el autor quiso enfatizar los sentimientos y adaptarlos para cualquier persona. Sin embargo, es necesario destacar que sustantivó como nombre propio el adjetivo posesivo “mía”, porque “Mía” es la musa inspiradora de lo erótico que sólo puede tener nombre de posesión cuando se la tiene.
Rubén Darío se destaca en muchos de sus poemas por tratar temas como el amor, desde distintos aspectos, relacionado con el erotismo; los dos poemas estudiados tratan este tema pero difieren en otros aspectos menos significativos. En el  poema “Ite, missa est” el tema principal es el erotismo.  El poema, en las primeras estrofas, habla de una mujer angelical, inalcanzable, una guía espiritual capaz de guiar al yo lírico por el buen camino (“su espíritu es la hostia de mi amorosa misa”). Sin embargo, se da a entender que el yo quiere trasformar a esta mujer pura en una amante apasionada. De esta manera, el amor será más fascinante si rompe con las normas: el erotismo, (“Y he de besarla un día con rojo beso ardiente”), además de deseo y necesidad y culto a la belleza, es una actitud rebelde que es atraída por todo lo prohibido. En este soneto, la mezcla de erotismo y de imágenes de la tradición católica muestran esa atracción por lo prohibido: la diosa del poeta es la mujer y su culto no deja de ser un pecado que la arrastrará a la libertad amorosa y moral del paganismo. Analizando más detenidamente el contenido de “Mía”, es un poema en el cual el autor utiliza ciertas palabras para marcar las distintas emociones que el yo lírico va sintiendo con respecto a Mía (“¡Qué aroma derramas  en el alma mía!”). El amor, la pasión que ambos se tenían, como una mujer podía iluminarle el día con su luz. Compara al sexo con la fuerza de la fundición de un metal como el bronce; es sinónimo de pasión, por lo tanto el sonetillo y el soneto tratan el tema del erotismo. Lo que llama más la atención, además de lo dicho anteriormente, son  las diferentes emociones que el personaje tiene en las primeras tres estrofas porque pasa abruptamente de la pasión y ternura a la tristeza. Probablemente esto se deba a que Mía represente un amor no correspondido por eso se pregunta al final algo que no tiene respuesta (“¿No has de ser entonces/ mía hasta la muerte?”).
Estas dos poesías transmiten un sentimiento de amor profundo de una manera muy particular, a través de catorce versos y distintos recursos Rubén Darío nos deleita con dos de sus poemas más eróticos.

1 comentario:

  1. ruben dario orgullosamente nicaraguense es y sera el poeta mas grande del mundo

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